Celebró su cumpleaños, ladraron los perros como en su sueño, pasó...
Un día después de una semana habló con algunos jóvenes sobre la muerte
Junto a ellos, sintió ese abismo, pero sin aquella angustia adolescente, le cayó el veinte.
Es terrible morir sin conciencia, como un montón de huesos y cueros
miércoles, 15 de septiembre de 2010
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