Sí, eso parece expresar la celeridad de la vida, el perpetuo deterioro y la perpetua reparación; todo tan fortuito, todo tan sin sentido.
Y luego la vida. Ese grueso arrancar tallos verdes para que el cáliz de la flor, nos inunde de luz púrpura y roja...
Virginia Woolf, Relatos completos
miércoles, 24 de febrero de 2010
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