Y las horas pasan,
debería dormir...
simplemente no tengo sueño, mañana a trabajar, mañana...
Hoy muy temprano tuve un sueño intenso, no porque tuviera escenas fuertes, sino porque me recordó a mis hermanas, a mi madre... Estaba con mis hermanas en un parque, platicando de noche, sentadas en una banca, justo enfrente había un edificio y en uno de los pisos una ventana abierta en donde podíamos ver a mi madre cocinando y haciendo los quehaceres de la casa, estaba muy ocupada, nosotras sólo la mirabamos y continuabamos platicando. Me daba cuenta que mi madre estaba angustiada porque se había comido muchos pasteles y carnes rojas bien sabrosas, y pensaba en lo que el médico le había dicho: eso era muy malo.
Me sentía enojada, ese discurso medico moralizante era enfermizo, quería ayudarle de algún modo, y en ese momento me daba cuenta que tenía un bebé en mis brazos, era pequeño como de dos años y era bellísimo y gracioso, entonces yo le decía que el debía ser un buen médico, para ayudar a la gente a sufrir menos o a no sufrir por tonterías, pero el bebé me decía ¡No!, ¡yo quiero ser marino!
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