Y las horas pasan,
debería dormir...
simplemente no tengo sueño, mañana a trabajar, mañana...
Hoy muy temprano tuve un sueño intenso, no porque tuviera escenas fuertes, sino porque me recordó a mis hermanas, a mi madre... Estaba con mis hermanas en un parque, platicando de noche, sentadas en una banca, justo enfrente había un edificio y en uno de los pisos una ventana abierta en donde podíamos ver a mi madre cocinando y haciendo los quehaceres de la casa, estaba muy ocupada, nosotras sólo la mirabamos y continuabamos platicando. Me daba cuenta que mi madre estaba angustiada porque se había comido muchos pasteles y carnes rojas bien sabrosas, y pensaba en lo que el médico le había dicho: eso era muy malo.
Me sentía enojada, ese discurso medico moralizante era enfermizo, quería ayudarle de algún modo, y en ese momento me daba cuenta que tenía un bebé en mis brazos, era pequeño como de dos años y era bellísimo y gracioso, entonces yo le decía que el debía ser un buen médico, para ayudar a la gente a sufrir menos o a no sufrir por tonterías, pero el bebé me decía ¡No!, ¡yo quiero ser marino!
lunes, 30 de noviembre de 2009
miércoles, 16 de septiembre de 2009
15 minutos de lluvia
Llegué temprano.
Llegué temprano. Media hora antes y me dispuse a esperar anres de tocar el timbre. Quince minutos para acomodarme, para dudar si me compraba un café en el minisuper de la esquina o me quedaba ahí esperando. Siempre ese afán de hacer, de ocuparme, de salir, de moverme...Y esperé ahí bajo la lluvia, y se me quitó el dolor de garganta, y por un momento olvidé las flemas, que de hecho parecieron ya no estar ahí. Y salio un poco el sol de la tarde, en los edificios de hace 40 años, esos de la ahora vieja Roma. No tener que hablar, ni tener que decir.
Llegué temprano. Media hora antes y me dispuse a esperar anres de tocar el timbre. Quince minutos para acomodarme, para dudar si me compraba un café en el minisuper de la esquina o me quedaba ahí esperando. Siempre ese afán de hacer, de ocuparme, de salir, de moverme...Y esperé ahí bajo la lluvia, y se me quitó el dolor de garganta, y por un momento olvidé las flemas, que de hecho parecieron ya no estar ahí. Y salio un poco el sol de la tarde, en los edificios de hace 40 años, esos de la ahora vieja Roma. No tener que hablar, ni tener que decir.
miércoles, 2 de septiembre de 2009
De los sueños
Ha habido días en los que los sueños estaban ahí como flotando en el aire, ahora no puedo casi recordarlos, sólo la sensación.
El último y más intenso es sobre una pecera, una pecera de dos pisos, hay un pez rojo algo grande, yo llené la pecera de agua hasta casi desbordarse y...estoy ahí quieta esperando a que salte, el pez se lanza al aire, cae sobre una afelpada alfombra y me quedo quieta, átonita...
sábado, 1 de agosto de 2009
De enamorarse
Ayer, pasando los viejos pasillos de la facultad vi la oferta de un curso curioso: sobre el como enamorarte te constituye como sujeto o algo así.
Y luego leí un periódico que no acostumbro leer...bienaventurados los que se enamoran...
Recuerdo una charla en la madrugada sobre el enamoramiento y la entrega, difícil, difícil, tan difícil como aquel verso "fuerte es el amor como la muerte"...y no porque tenga intrínsecamente lo trágico, sino...la fuerza y el deseo, tal vez algo más
Hace trece años, aún enamorada de las ideas.
Hoy o más bien ayer el Jardín botánico, verde verde, nubes...
De las veces que he estado enamorada no me arrepiento, y no es que las recuerde con esa cercanía de la que no pudiera liberarme...no, curioso, esos enamoramientos intensos también son lo que soy, como dice el poeta, polvo, polvo enamorado
Y luego leí un periódico que no acostumbro leer...bienaventurados los que se enamoran...
Recuerdo una charla en la madrugada sobre el enamoramiento y la entrega, difícil, difícil, tan difícil como aquel verso "fuerte es el amor como la muerte"...y no porque tenga intrínsecamente lo trágico, sino...la fuerza y el deseo, tal vez algo más
Hace trece años, aún enamorada de las ideas.
Hoy o más bien ayer el Jardín botánico, verde verde, nubes...
De las veces que he estado enamorada no me arrepiento, y no es que las recuerde con esa cercanía de la que no pudiera liberarme...no, curioso, esos enamoramientos intensos también son lo que soy, como dice el poeta, polvo, polvo enamorado
domingo, 14 de junio de 2009
Esperanza
¿Es posible construir la esperanza del desgano, del a incredulidad? ¿del saber que en el juego ya los dados están cargados y las cartas marcadas?
domingo, 10 de mayo de 2009
Una mujer en la tierra
Tiene color aroma el recuerdo. Es azul, como los cielos de mayo al mediodía y huele a cosas de la vida: huele a casa, a besos, a vestidos, a todo lo vulgar y todo lo extraordinario
José Revueltas
José Revueltas
lunes, 13 de abril de 2009
Carnaval
Hace muchos, muchos años, iba al carnaval de Santa Cruz Meyehualco, distanciada, incluso podría decir que teórica... hoy fuí por primera vez al carnaval donde ahora vivo...las señoras con mandiles bailando...los niños, los viejos, los hombres, los borrachos, los solos, bailando...lástima, no llevaba una cámara, había un hombre con un vestido de rosa descalzo bajo una lluvia intensa...con la vieja tambora al ritmo, al ritmo de un blues de pueblo.
lunes, 6 de abril de 2009
Silencio
Posponer...posponer, una serie de actividades tras otras, parece inalcanzable. No hablar, no hacer, solo estar...
viernes, 27 de marzo de 2009
jueves, 26 de marzo de 2009
Junio
Aunque estamos en marzo, por la lluvia me siento en junio y me encontré esto de Paz:
Llegas de nuevo, río transparente,
todo cielo y verdor, nubes pasmadas,
lluvias o cabelleras desatadas,
plenitud, ola inmóvil y flüente.
Tu luz moja una fecha adolescente:
rozan las manos formas vislumbradas,
los labios besan sombras ya besadas,
los ojos ven, el corazón presiente.
¡Hora de eternidad, toda presencia,
el tiempo en ti se colma y desemboca
y todo cobra ser, hasta la ausencia.
El corazón presiente y se incorpora,
mentida plenitud que nadie toca:
hoy es ayer y es siempre y es deshora.
Llegas de nuevo, río transparente,
todo cielo y verdor, nubes pasmadas,
lluvias o cabelleras desatadas,
plenitud, ola inmóvil y flüente.
Tu luz moja una fecha adolescente:
rozan las manos formas vislumbradas,
los labios besan sombras ya besadas,
los ojos ven, el corazón presiente.
¡Hora de eternidad, toda presencia,
el tiempo en ti se colma y desemboca
y todo cobra ser, hasta la ausencia.
El corazón presiente y se incorpora,
mentida plenitud que nadie toca:
hoy es ayer y es siempre y es deshora.
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