De veras, tan radical, cambiar de lugar de trabajo, de casa. Dejar de platicar esas charlas nimias pero tan sustanciosas con los compañeros del trabajo, el café que se comparte con declaraciones a veces quejosas pero bien liberadoras, los aires contaminados pero familiares y conocidos, las luces de la mañana y la tarde, hasta el clima, ah qué condenado frío hace por acá!
Extraño, extraño.
Luego platicando con mi comadre, gracias al cielo existe el teléfono, -ya quihubo-; me quede pensando en aquello de los amigos, ¿son más entrañables los que estudiaron con nosotros, los que compartieron otro tipo de experiencias y no las meramente laborales, será?
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
2 comentarios:
se te echa de menos por acá... pero creo que podemos organizar una excursión... en el mientras abrazos...
Gracias
Abrazos
Voy por allá el domingo 16 y el lunes.
Publicar un comentario