jueves, 20 de noviembre de 2008
viernes, 3 de octubre de 2008
¿Será cierto?
De veras, tan radical, cambiar de lugar de trabajo, de casa. Dejar de platicar esas charlas nimias pero tan sustanciosas con los compañeros del trabajo, el café que se comparte con declaraciones a veces quejosas pero bien liberadoras, los aires contaminados pero familiares y conocidos, las luces de la mañana y la tarde, hasta el clima, ah qué condenado frío hace por acá!
Extraño, extraño.
Luego platicando con mi comadre, gracias al cielo existe el teléfono, -ya quihubo-; me quede pensando en aquello de los amigos, ¿son más entrañables los que estudiaron con nosotros, los que compartieron otro tipo de experiencias y no las meramente laborales, será?
Extraño, extraño.
Luego platicando con mi comadre, gracias al cielo existe el teléfono, -ya quihubo-; me quede pensando en aquello de los amigos, ¿son más entrañables los que estudiaron con nosotros, los que compartieron otro tipo de experiencias y no las meramente laborales, será?
domingo, 17 de agosto de 2008
Voy construyendo un mundo, con ruinas, con nuevos muros, tal vez con muros que uno puede saltarse, una casa en cierto modo desprotegida, humilde, tal vez sin cosas caras, pero sencillas, valiosas y vulnerables.
Sin embargo, bien sé que vale la pena...
Después de días dichosos, ¿se puede olvidar tanta belleza?, ¿el cuerpo de un hombre desnudo, recostado, de unas nalgas masculinas y firmes, de unos troncos de piernas, de un escroto como nuez?, ¿Una tarde de sol y viento?, ¿Un aliento dulce de cerveza oscura, un torso empapado de sudor de amor?
Sin embargo, bien sé que vale la pena...
Después de días dichosos, ¿se puede olvidar tanta belleza?, ¿el cuerpo de un hombre desnudo, recostado, de unas nalgas masculinas y firmes, de unos troncos de piernas, de un escroto como nuez?, ¿Una tarde de sol y viento?, ¿Un aliento dulce de cerveza oscura, un torso empapado de sudor de amor?
viernes, 1 de agosto de 2008
martes, 20 de mayo de 2008
El lugar desconocido
siembras de estrellas mi corazón
¿Qué puedo decir?
Has estado aquí en mi casa
te he abierto la puerta,
hemos dormido juntos, pecho a pecho
tal vez sólo unos minutos,
nos hemos besado infinidad de veces
y cada beso ha sido distinto,
me has tomado en la cama,
te he tomado en el sofa,
no hemos amado en el pasillo,
en el borde del lavabo,
y estoy de pie
en este lugar desconocido,
sin entender,
sin racionalizarlo todo...
como en un campo abierto en la noche
cubierta de estrellas.
lunes, 28 de abril de 2008
Hoy
Si, ¿será? Tal vez, ingenuamente pensé que había una especie de felicidad que pudiera alcanzar completa....Hay remansos, pequeños juegos, breves instantes, miradas, escuhar una voz.
¿Te salvas en el amor? ¿Por qué carambas no puedo creerme eso de la salvación? ¿salvarnos de qué? ¿de la incertidumbre? Tal vez, todo ese inmenso afán de la seguridad, no sea la salvación...
¿Te salvas en el amor? ¿Por qué carambas no puedo creerme eso de la salvación? ¿salvarnos de qué? ¿de la incertidumbre? Tal vez, todo ese inmenso afán de la seguridad, no sea la salvación...
viernes, 4 de abril de 2008
no quería que marzo se fuera,
era tan bello como un hombre.
imprevisible marzo y abrumador,
quería estar de una manera tal
que se advirtiera su presencia:
por eso llovía de esa forma
y aventaba el sol como en un juego de pelota;
no quería que se fuera
llevándose las jacarandas
como un recuerdo o una ofrenda
que guarda su gracia última:
nos deja en la primavera
sin él.
BRENDA RÍOS
era tan bello como un hombre.
imprevisible marzo y abrumador,
quería estar de una manera tal
que se advirtiera su presencia:
por eso llovía de esa forma
y aventaba el sol como en un juego de pelota;
no quería que se fuera
llevándose las jacarandas
como un recuerdo o una ofrenda
que guarda su gracia última:
nos deja en la primavera
sin él.
BRENDA RÍOS
martes, 1 de abril de 2008
lunes, 31 de marzo de 2008
La estación total
Cuando el mirlo, en lo verde nuevo, un día
vuelve, y silba su amor embriagado,
meciendo su inquietud en fresco oro,
nos abre, negro, con su rojo pico
carbón vivificado por su ascua,
un alma de valores armoniosos
mayor que todo nuestro ser.
No cabemos, por él redondos, plenos,
en nuestra fantasía despertada.
(El sol, mayor que el sol,
inflama el mar real o imajinario,
que resplandece entre el azul frondor,
mayor que el mar, que el mar)
Las alturas nos vuelcan sus últimos teosoros,
preferimos la tierra donde estamos,
un momento llegamos,
en viento, en ola, en roca, en llama,
al imposible eterno de la vida.
Y el mirlo canta, huye por lo verde
y sube, sale por lo verde, y silba,
recanta por lo verde venteante,
libre en la luz y la tersura,
torneando alegremente por el aire,
dueño por completo de su placer doble;
entra, vibra saltando, ríe, habla,
canta...Y ensancha con su canto
la hora parada de la estación viva,
y nos hace la vida suficiente.
¡Eternidad, hora ensanchada,
paraíso de lustror único, abierto
a nosotros mayores, pensativos,
por un ser diminuto que se ensancha!
¡Primavera, absoluta primavera,
cuando el mirlo ejemplar, una mañana,
enloquece de amor entre lo verde!
Juan Ramón Jiménez
vuelve, y silba su amor embriagado,
meciendo su inquietud en fresco oro,
nos abre, negro, con su rojo pico
carbón vivificado por su ascua,
un alma de valores armoniosos
mayor que todo nuestro ser.
No cabemos, por él redondos, plenos,
en nuestra fantasía despertada.
(El sol, mayor que el sol,
inflama el mar real o imajinario,
que resplandece entre el azul frondor,
mayor que el mar, que el mar)
Las alturas nos vuelcan sus últimos teosoros,
preferimos la tierra donde estamos,
un momento llegamos,
en viento, en ola, en roca, en llama,
al imposible eterno de la vida.
Y el mirlo canta, huye por lo verde
y sube, sale por lo verde, y silba,
recanta por lo verde venteante,
libre en la luz y la tersura,
torneando alegremente por el aire,
dueño por completo de su placer doble;
entra, vibra saltando, ríe, habla,
canta...Y ensancha con su canto
la hora parada de la estación viva,
y nos hace la vida suficiente.
¡Eternidad, hora ensanchada,
paraíso de lustror único, abierto
a nosotros mayores, pensativos,
por un ser diminuto que se ensancha!
¡Primavera, absoluta primavera,
cuando el mirlo ejemplar, una mañana,
enloquece de amor entre lo verde!
Juan Ramón Jiménez
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